¿Cómo se puede establecer el hábito del ahorro?

Sparschweine - Gesellschaft

Por:  Joan Lanzagorta

Todos hemos tratado alguna vez de ahorrar sin lograrlo. Siempre se cruza algo en el camino. Para muchos es tan complicado como intentar una dieta: casi imposible de seguir al pie de la letra. Al principio lo procuramos, pero tarde o temprano terminamos por romper las reglas que nosotros mismos aceptamos.

La razón por la cual se nos dificulta tanto ahorrar tiene que ver con los hábitos. El manejo de nuestro dinero es un hábito, como la alimentación: una conducta muy arraigada en el subconsciente que llevamos a cabo de forma automática.

Cambiar un hábito es una de las cosas más difíciles de este mundo. Esto sucede porque tendemos, de manera natural, a hacerlo de afuera hacia adentro. Es decir, tratamos de ir en contra de nuestra conducta arraigada a través de estrategias que terminan por fracasar.

Modificar un hábito requiere mucho más. Para hacerlo, necesitamos probar un nuevo enfoque que nos permita hacerlo de adentro hacia afuera. Es decir, tratar de modificar esa conducta de raíz.

¿Cómo podemos lograrlo?

A través de una introspección, con el fin de encontrar qué es lo que más nos importa en la vida. En el caso concreto del ahorro, eso significa: determinar nuestros sueños, esas metas y objetivos para los cuales queremos ahorrar. Si no tenemos razones para ahorrar en las que creamos profundamente, difícilmente podremos convencernos a nosotros mismos que tenemos que cambiar nuestra conducta. No tendríamos motivación alguna para ahorrar.

Primero lo primero

Como estamos ahorrando para aquello que más nos importa en la vida, tenemos que ponerlo en primer lugar dentro de nuestro plan financiero.

Un sistema de ahorro que se relaciona íntimamente con nuestras metas es el que se conoce como “pagarnos primero a nosotros mismos”. Este sistema permite ahorrar el dinero antes de gastarlo en otras cosas, lo cual nos facilita enormemente el camino hacia la consecución de nuestros objetivos.

Determinar cuánto

El proceso es muy sencillo. Cada mes tenemos una serie de facturas importantes que pagar: la renta o hipoteca, mantenimiento, gas, teléfono, luz, agua, etc. Todas estas cuentas, de alguna forma u otra, deben liquidarse puntualmente, ya que amparan parte de las necesidades básicas que tenemos.

Una vez que hemos determinado nuestras metas y objetivos, y las hemos cuantificado, podemos saber qué cantidad mensual debemos ahorrar para alcanzarlas.

El pago más importante

El secreto de este sistema radica en considerar esa cantidad mensual para ahorrar como una necesidad básica, la más importante de las facturas que tenemos que liquidar en el mes, y pagárnosla a nosotros mismos tan pronto como recibamos nuestro primer ingreso mensual.

Esto implica olvidarnos del esquema tradicional de presupuestar, que consistía en anotar por un lado nuestros ingresos, y por otro nuestros gastos. La diferencia entre ambos conceptos era lo que buscábamos – y no lográbamos – ahorrar. Ahora, al considerar el ahorro como un gasto, lograremos hacerlo.

Es cierto que al final la diferencia entre ingreso y gasto será menor, pero ese dinero sobrante será una recompensa a nuestros esfuerzo.

Fuente: eleconomista.com.mx

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